
La salvaguarda del ambiente a favor de las futuras generaciones es el objetivo fijado por el Protocolo de Kyoto a través de la imposición de una gradual y constante limitación de los consumos energéticos.
Los edificios son grandes consumidores de energía y los mayores excesos se deben al aire acondicionado y a la calefacción de los mismos.
El uso desmedido de combustibles fósiles mete en peligro las reservas energéticas y la calidad de nuestra vida, aumentando así la contaminación del aire y las emisiones de gases de efecto de invernadero.

CONFORT PARA EL SER HUMANO Y COMPATIBILIDAD PARA EL AMBIENTE
El organismo arquitéctonico ha de ser evaluado en su ciclo de vida completo; a tal efecto, las construcciones EMMEDUE® demuestran todas las ventajas eco-eficientes y económicas consideradas y evaluadas en el arco de su ciclo de vida completo.
Por lo tanto, el poliestireno presente en el interior del panel EMMEDUE® ha de ser evaluado en la globalidad de su ciclo de vida para comprobar que éste tiene una menor incidencia sobre el ambiente respecto a otros aislantes naturales.
LA SOSTENIBILIDAD DEL EPS
El poliestireno expandido sinterizado (o EPS) es, sin dudas, un líder en cuanto a respeto ambiental:

Con los paneles EMMEDUE® se garantizan:
Un buen aislamiento térmico permite utilizar la mitad de energía y las emisiones de contaminación debidas al calentamiento y climatización.
Con el sistema EMMEDUE® se obtiene:
EMMEDUE® mejora notablemente el confort térmico en el interior de las viviendas y limita el consumo energético gracias a la presencia difundida del poliestireno y a su conductividad térmica extremadamente baja.

Los paneles EMMEDUE® permiten obtener altos niveles de aislación térmica aun con espesores mínimos y con precios realemente ventajosos.
Se mejora así, la relación volumen edilicio/espacio habitacional; se reducen los costes de la mano de obra, de transporte y de depósito asegurando de esta manera, y a largo plazo, un menor impacto ambiental.
En los sistemas de construcción tradicionales, para alcanzar las clases energéticas más elevadas es necesario agregar al edificio diversos espesores de placas aislantes.

Multiplicando el ahorro energético anual, obtenido con una casa perfectamente homologada, por un ciclo vital y completo del edificio y, comparándolo con el coste de realización, resulta evidente el notable ahorro económico.
Un edificio puede durar 100 años o aún más y, a menudo, para muchas personas representa la mayor inversión de toda su vida.